viernes, 20 de enero de 2012

NO SOY PETER PAN - QUINTO MISTERIO DE GOZO: JESUS PÉRDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO


5º MISTERIO GOZOSO: JESÚS PERDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO

"NO SOY PETER PAN"



Comprender lo que ocurría en el Templo durante la fiesta de Pesáj es crítico para asumir el Misterio de Jesús perdido y hallado en el Templo.

Todas las familias judías emprendían la peregrinación anual al Templo, cada una con parientes, criados, ganado, animales de carga, etc. Los cabeza de familia debían realizar el sacrificio, y toda la familia transmitir al cordero sacrificado sus pecados. Una vez degollado el animal se marcaba con su sangre a la familia, la lona de las tiendas, las puertas de sus casas, sus propiedades. Con esta señal quedaban purificados, es decir, la sangre del cordero los había limpiado.

El día 14 del mes de nisan comienza la Pascua (Pesáj) judía, esa noche, después de haber sido purificados en el Templo, lavados de toda falta y suciedad, se come el cordero sacrificado y los panes ácimos (sin levadura), esta cena se llama Seder, es el recuerdo de la liberación de Egipto, es la noche de la salida hacia la libertad y el encuentro con Dios. Es la misma fiesta que Jesús esta celebrando con los discípulos el día de inicio de la Pasión, es la Santa Cena. Los restos del cordero y del pan, si hubiese sobrado algo, se llevaban al Templo el día siguiente, el 15 de nisan, para ser quemados.

En esos días, el 14 y 15 de nisan, la explanada y los patios del Templo en Jerusalén, eran un hervidero de gente y, aunque el espacio de la explanada era muy amplio, unos 300 metros de ancho por 500 de largo, miles de personas los abarrotaban y junto a ellos los miles de corderos que habían de ser sacrificados. Imaginad la escena, con el gentío, los corderos balando, las oraciones de los degolladores, los que salían con los corderos muertos para empezar a asarlos en casa o en posadas o en el campo, los mercaderes vendiendo corderos a los que no tenían ganado propio o no lo habían traído de sus pueblos. Los soldados del Templo, los criados trayendo leña para los altares del sacrificio y agua para las purificaciones, etc. Todo ello formaba un alboroto increíble.

El día 16 de nisan las familias emprenden el regreso a sus hogares. Salen en largas caravanas, las mujeres por un lado, los hombres por otro. Pasa el primer día, al reunirse las familias para cenar y dormir María y José se preguntan el uno al otro:
.- ¿Dónde esta el niño? ¿Yo pensé que estaba contigo, con los hombres?
.- María, como siempre ha estado en el grupo de las mujeres, contigo, no le he echado de menos. Estará con algunos vecinos, o con los primos.

Al no encontrarle regresan a Jerusalén. Jesús ha cumplido 12 años, aunque para sus padres sigue siendo el niño para la Ley judía ya es un hombre. Este año ha estado con su padre en los ritos del Templo. Se ha cubierto la cabeza con el Talét, se ha puesto los Tefílin y ha acompañado a José en el sacrificio del cordero. Ya puede levantarse a leer en la sinagoga, ya es responsable de sus actos y de su fe. Cuando todo el mundo marcha del Templo hacia sus hogares Jerusalén queda como adormecida, en calma después de la tempestad. Durante la Pascua casi no hay ritos en el Templo, es buena ocasión para que los sacerdotes, los rabinos, los maestros de la Ley, los masoretas, mantengan largas conversaciones sobre asuntos legales, de interpretación de los textos, de teología, etc., son la gran universidad judía, se reúnen con ocasión de la Pascua y aprovechan para hacer “concilio”.

Jesús se ha quedado en Jerusalén. Se ha quedado en el Templo. Está sentado en el gran círculo que forman los sabios, está oyéndoles y escuchándoles, les pregunta y le preguntan. Aprende de Dios, de cómo ven los hombres a Dios; de cómo cada ser humano, a la luz de su inteligencia ve facetas de Dios personales, propias de cada persona en su relación con lo Sagrado. También responde, le hacen preguntas y contesta a ellas, en esas respuestas está el Cristo que crece para habitar entre nosotros, no sólo en la carne, el Cristo que es Verbo, la Palabra que habita entre nosotros. Cristo nos hace preguntas constantemente y responde a las nuestras en esas mismas preguntas, como le responde a María y José. Para sus padres lleva tres días perdido, como estará tres días perdido en los infiernos después de su muerte. Los que están perdidos son José y María, el está donde tiene que estar. Los que estamos perdidos somos nosotros, si no estamos donde debemos estar.




Jesús no es Peter Pan, no se esconde de crecer y de asumir sus compromisos, su realidad y la nuestra, no busca una Campanita, no aplaza, está en las cosas del Padre.











FRANCISCO CASTILLO ALVAREZ
DOMINICOS SEGLARES DE CANDELARIA






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